Por qué las lentes naranjas funcionan y las transparentes no

Artículo publicado en: 4 mar 2026
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No todas las lentes que se venden como "anti luz azul" producen el mismo efecto. La diferencia no es de marca ni de precio. Es de física.

Las lentes con coating azul transparente, las más comunes en el mercado, filtran entre un 10% y un 20% del espectro azul. Es un porcentaje insuficiente para producir ningún efecto biológico medible sobre el ritmo circadiano o la producción de melatonina. Los estudios que han encontrado resultados nulos sobre lentes de luz azul han utilizado mayoritariamente este tipo de lente.

Las lentes ámbar o naranjas de alta densidad bloquean entre el 89% y el 99% de la luz en el espectro 450–500nm. Esa es la diferencia que cambia el resultado.

En 2009, Burkhart y Phelps publicaron en Chronobiology International el primer ensayo controlado sobre lentes ámbar y calidad del sueño. Veinte adultos usaron lentes ámbar durante tres horas antes de dormir a lo largo de una semana. El grupo de control usó lentes amarillas que solo bloqueaban UV. El resultado fue una mejora significativa y medible en la calidad del sueño, el estado de ánimo y el tiempo total de descanso en el grupo ámbar.

En 2018, el equipo del Dr. Ari Shechter en Columbia University replicó el experimento con pacientes diagnosticados de insomnio crónico. Los participantes que usaron lentes ámbar dos horas antes de acostarse durante siete noches consecutivas durmieron una media de 30 minutos más por noche y reportaron mejoras significativas en la escala Pittsburgh de calidad del sueño.

El mecanismo es lo que los investigadores llaman oscuridad fisiológica: las lentes ámbar bloquean el espectro que activa las células ipRGC de la retina, impidiendo que envíen la señal de alerta al hipotálamo. El cerebro interpreta que es de noche aunque haya luz artificial alrededor y comienza a producir melatonina con normalidad.

Fuente: Burkhart & Phelps · Chronobiology International · 2009 · doi:10.3109/07420520903523719
Fuente: Shechter et al. · Columbia University · Journal of Psychiatric Research · 2018

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